Bio

 

Todo empieza con la caja de zapatos, esa que había en casa de los padres llenas de fotografías.
Recuerdo perfectamente el olor que desprendían aquellas imágenes, todo lo que podía ver, aquellas personas a las que ni si quiera conocía, las fotos de mis abuelos, los veranos en el río, mis hermanos más pequeños, la boda de mis padres… Trozos de papel que hoy conservo y que me parecen el tesoro más importante que tengo. Supongo que algo que posteriormente conservará mi hija cuando yo no esté.

 

Quizá este sea el papel más importante de la fotografía, el poder mantener vivos esos recuerdos y poder trasmitirlos a los que nos precedan.

 

Llevo haciendo fotografías de boda desde hace 25 años y en todo este tiempo he visto cómo han cambiado las modas, las cámaras, los estilos… Cómo hemos cambiado, en definitiva.
Pasar de la vieja Hassel al digital, del medio formato al sensor, de lo tradicional a lo moderno.
Pero, como siempre, con un mismo y único final: que toda esa gente que me contrató para hacer las fotos de su boda tuviera el mejor recuerdo que pudiera conservar. Y ése es mi trabajo, trabajo que hago con el mismo cariño y la misma intensidad que la primera vez.

 

Actualmente lo sigo haciendo ofreciendo un estilo muy personal, artístico, donde podáis veros reflejados dentro de unos años.
Poco más puedo decir, vosotros sois los protagonistas de la historia… Nosotros, los encargados de contarla.